En un mundo en el que la concentración del poder y la figura del líder vuelven con fuerza, la cooperación parece quedar relegada a un segundo plano. Sin embargo, gobernar juntos no es ni una utopía ni una debilidad: es una elección política y ética, basada en una sencilla convicción: las decisiones son mejores cuando movilizan a quienes sufren sus consecuencias.
Este número de Approches Coopératives responde a esta urgencia.
En colaboración con la Universidad del Nosotros (l'Université du Nous) que lleva más de quince años explorando las prácticas del «hacer juntos», recordamos que la gobernanza compartida no se reduce a unas herramientas, sino que se basa en una cultura: la atención a las relaciones, a las emociones, a las dinámicas de poder informales y a la confianza que permite a un colectivo aprender.
Las organizaciones con las que nos hemos reunido dan testimonio de un camino exigente, a veces incómodo, pero profundamente transformador. No existe una única gobernanza compartida, sino múltiples formas, adaptadas a los contextos y a las historias de cada colectivo.
Lo que defendemos aquí es una orientación: ejercer el poder junto a quienes sufren sus efectos, acoger la contradicción como un recurso y prestar tanto cuidado a la forma de decidir como a las propias decisiones.
En un momento en el que se vuelven a celebrar las virtudes del líder, optamos por redescubrir las del círculo.
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