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Municipalidades participativas

El 09/02/2026

Las elecciones municipales se acercan y, con ellas, el desfile de promesas de “escucha” y los carteles con sonrisas ultrabrillantes. Sin embargo, la democracia no es una cita galante cada seis años en la que votamos antes de volver a hibernar esperando el próximo escrutinio. Como recuerdan las fuentes, la democracia no puede reducirse a las elecciones.

Por unas municipalidades participativas

Ha llegado el momento de reclamar poder de acción, ese famoso empowerment. No es una simple palabra de moda para maquillar un programa: es el proceso mediante el cual una comunidad toma el control de los acontecimientos que le conciernen. Desarrollar este poder significa pasar del estatus de ciudadano‑consumidor pasivo al de sujeto capaz, actor de su propio cambio.

¿Por qué las municipales son el momento ideal? Porque el municipio es la “célula básica” de nuestra sociedad. Aquí es donde el principio de subsidiariedad cobra todo su sentido: la responsabilidad de una acción pública debe recaer en la entidad más cercana a quienes afecta. Es a nivel local donde su derecho a gestionar los asuntos públicos puede ejercerse de manera más directa.

Pero cuidado con el civic‑washing. Una reunión pública donde tres jubilados escuchan a un concejal leer un diaporama indigesto en una sala mal iluminada es el “nivel cero” de la participación. Llamamos a una democracia realmente participativa: aquella en la que las decisiones importantes se discuten previamente con todos. No queremos ser consultados únicamente sobre el color de los geranios; queremos codecisión y coconstrucción en los proyectos estructurantes.

El instrumento que demuestra su eficacia es el presupuesto participativo. Su lema es sencillo: “Decisiones reales sobre dinero real”. ¿El principio? “Ustedes deciden, nosotros realizamos”. En solo cuatro años, el número de estos presupuestos se ha multiplicado por trece en Francia, prueba de que los ciudadanos tienen hambre de actuar de manera concreta.

Así que, para estas próximas elecciones, no se conformen con promesas vagas. Exijan a los candidatos que den sentido a la acción ciudadana. Transformemos nuestras ciudades en laboratorios de cooperación permanente. La democracia está en obras, y somos nosotros quienes debemos empuñar las paletas.

Véase Approches Coopératives n.º 11, julio de 2021.

Dominique BÉNARD