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SEED: Cooperación, Conocimiento y Educación | Revista

SEED o cómo sembrar el conocimiento tecnológico

El 25/07/2026

En un mundo donde las fracturas — digitales, sociales y educativas — siguen profundizándose, algunas iniciativas recuerdan que la cooperación aún puede cambiar trayectorias de vida. El programa SEED (Schlumberger Excellence in Educational Development), creado en 1998, forma parte de estas iniciativas discretas pero profundamente transformadoras.

SEED: cuando la cooperación abre las puertas del conocimiento

En sus orígenes, SEED nació de una convicción sencilla: el acceso al conocimiento es una palanca de emancipación, y las empresas tienen un papel que desempeñar para apoyar a las comunidades en las que viven y trabajan.

Desde sus inicios, SEED se marcó como misión reducir la brecha digital, llevando a las escuelas desfavorecidas recursos tecnológicos, conexiones a Internet y acompañamiento humano. El primer proyecto, realizado en una escuela de Venezuela, sentó las bases de un modelo que se extendería a más de 40 países: equipos locales, voluntarios, docentes y estudiantes trabajando juntos para crear entornos de aprendizaje vivos, colaborativos y arraigados en las realidades locales.

Cultivar la curiosidad, la experimentación y la cooperación

Lo que distingue a SEED no es solo la provisión de material, sino la filosofía educativa que lo acompaña. Inspirado en los trabajos de Seymour Papert y en los enfoques de aprendizaje basado en la acción, el programa fomenta talleres prácticos, proyectos científicos y desafíos tecnológicos en los que los jóvenes se convierten en protagonistas de sus descubrimientos. El objetivo no es “transmitir” un saber, sino cultivar la curiosidad, la experimentación y la cooperación.

Una red de voluntarios

En el corazón de esta dinámica se encuentran los voluntarios: empleados, jubilados, familias. Dedican su tiempo, comparten sus competencias, acompañan a los docentes y apoyan a los estudiantes. Esta movilización voluntaria crea un vínculo fuerte entre la empresa y las comunidades locales. Muestra que la cooperación no es un eslogan, sino una práctica cotidiana, hecha de encuentros, escucha y intercambio.

Las alianzas tejidas por SEED refuerzan aún más esta dimensión colectiva. Colaboraciones con el MIT Media Lab, iEARN, OLPC o la Society for Organizational Learning: alianzas que permiten enriquecer los contenidos, abrir horizontes y conectar a miles de jóvenes con redes internacionales de aprendizaje.

Pasar de la observación a la acción

El impacto es tangible: cientos de miles de jóvenes han participado en talleres, accedido a recursos y utilizado espacios digitales de aprendizaje. En muchas escuelas, SEED ha permitido pasar de una postura de observación a una postura de acción: los estudiantes manipulan, experimentan, crean, y los docentes se convierten en facilitadores de inteligencia colectiva.

En el espíritu de Approches Coopératives, SEED ilustra una convicción esencial: la educación es un bien común, y su construcción requiere alianzas entre actores, gestos solidarios y una visión compartida del futuro. Donde algunos ven “comunidades desfavorecidas”, SEED ve comunidades de aprendizaje, capaces de inventar sus propias soluciones cuando se les brindan los medios.

Al apoyar el acceso al conocimiento, al valorar la cooperación y al apostar por la fuerza del colectivo, SEED recuerda que lo humanitario no es solo una respuesta a la urgencia: es también una inversión en la dignidad, la autonomía y la capacidad de actuar.

Francis JEANDRA

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