¡Mil millones de dólares para Elon!
Mientras Putin prosigue sin descanso su guerra de agresión contra Ucrania, a pesar del memorándum de Budapest de 1994 por el cual Rusia se comprometía a respetar la integridad territorial de ese país, en Estados Unidos Trump propone un “plan de paz” que parece haber sido dictado por el Kremlin: es al país agredido —Ucrania— al que se le imponen todas las concesiones y, para colmo, está previsto que Estados Unidos reciba el 50% de los 100 mil millones de dólares en daños de guerra. No hay ganancia pequeña.
Se levantan todas las barreras al capitalismo más salvaje
Al mismo tiempo, se sabe que Nvidia, la empresa estadounidense que es la única en diseñar y fabricar los componentes electrónicos necesarios para la inteligencia artificial, acaba de superar el techo de los 5 billones de dólares de valor bursátil. La empresa obtuvo un beneficio de 31,9 mil millones en el último trimestre.
Como señala Christian Sautter* en su carta, nada puede justificar un ascenso tan vertiginoso salvo una especulación desenfrenada que tendrá un final.
También se sabe que Trump tiene el proyecto, llamado con su modestia habitual Genius Act, de autorizar a las grandes empresas estadounidenses a emitir moneda (New York Times, 19.06.25). Es un gran salto atrás, señala Christian Sautter*, hacia la época del presidente Jackson (1832), cuando múltiples monedas coexistían en Estados Unidos y provocaron quiebras espectaculares.
Todas las barreras al capitalismo más salvaje están levantadas. Se entiende por qué los líderes empresariales de Silicon Valley y de las nuevas tecnologías se han alineado con Trump. El consejo de administración de Tesla acaba de prometer a Elon Musk, si permite que la empresa alcance sus objetivos, una remuneración que podría llegar a mil millones de dólares en diez años. Parece un sueño…
¿Qué significa tal suma para un solo hombre? Con un millón de euros de gasto al día, necesitaría 2.740 años para gastarlo todo.
Luchar por los enfoques solidarios y cooperativos
La supuesta élite del mundo actual vive fuera de la realidad, por eso da miedo. Mientras juega con miles de millones de dólares, la Organización de las Naciones Unidas está paralizada, la guerra, la pobreza y la injusticia se extienden, y la urgencia climática queda olvidada.
Esta situación desastrosa no debe desanimarnos, sino reforzar nuestro compromiso a favor de la gobernanza compartida, de la economía social y de la solidaridad internacional con los más pobres. Ya he dejado Twitter, y acabo de decidir boicotear Amazon.
Sigo un poco más con Google, pero busco el equivalente en el mundo de la economía social y solidaria. Luchemos por los enfoques solidarios y cooperativos.
Dominique BÉNARD
*Christian Sautter: ex Ministro de Economía, Finanzas e Industria