Democracia local: ¿Dónde estamos en 2026?
El movimiento de las listas ciudadanas y participativas se define por la voluntad de cambiar las reglas de la gobernanza local al margen de los partidos políticos tradicionales. Sus criterios principales incluyen la desprofesionalización de los cargos electos, la elaboración de programas mediante movilización ciudadana y la creación de instituciones que permitan a los habitantes participar directamente en la acción pública. En pleno auge, el movimiento ha pasado de 400 listas candidatas en 2020 a cerca de 700 previstas para las elecciones de 2026.
En Le Monde del 12 de marzo, el politólogo Guillaume Gourgues, coautor de Des citoyens à la conquête des villes (con Myriam Bachir, Rémi Lefebvre, Jessica Sainty, CNRS, 2023), traza un balance contrastado del movimiento de las listas ciudadanas y alerta sobre la «resignación política» que acecha a la democracia local.
Balance del mandato 2020-2026
Si la apertura permitió la elección de numerosos novatos en política, el perfil sociológico de los electos sigue siendo mayoritariamente de cuadros y titulados.
Los municipios conquistados (como Poitiers o La Crèche) han llevado a cabo políticas progresistas centradas en la ecología y la justicia social, especialmente mediante los circuitos cortos en los comedores escolares o la vivienda social.
Se han experimentado dispositivos como asambleas ciudadanas por sorteo o el derecho de interpelación mediante petición para favorecer la horizontalidad de las decisiones.
Los frenos y límites institucionales
El movimiento se enfrenta a una «monarquía municipal» y a un marco institucional rígido. Los principales obstáculos identificados son:
- El corsé administrativo: La complejidad de las reglas de descentralización, las relaciones con las prefecturas y el peso de las intercomunalidades limitan el margen de maniobra.
- Las restricciones presupuestarias: El Estado impone recortes mientras transfiere gastos a las colectividades.
- El agotamiento militante: La victoria electoral ha absorbido en ocasiones la energía de los colectivos, dejando poca fuerza para mantener una dinámica de base tras la elección.
Para Guillaume Gourgues, la supervivencia de la dinámica ciudadana local depende de la lucha contra la resignación política. Subraya la necesidad de:
- Devolver a los habitantes una capacidad de autoorganización.
- Defender los contrapoderes asociativos frente a las presiones de despolitización y las exigencias de neutralidad.
- Demostrar que la democracia local puede transformar realmente la vida cotidiana a pesar de los obstáculos institucionales.
Se observará con interés el impacto de las 700 listas ciudadanas en las próximas elecciones municipales.
Dominique BÉNARD
(Foto: carteles de los candidatos para las elecciones municipales de 2014 en Laval.)
Autor: Gwendal. Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.)