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Democracia abierta

El 07/05/2026

Hacia un democracia abierta : Cómo la cooperación puede contrarrestar a los extremos.

Cómo la cooperación puede contrarrestar a los extremos

Las recientes elecciones municipales han registrado nuevamente un avance de los extremos.

Esto no refleja un rechazo de la democracia por parte de los ciudadanos, sino más bien un profundo sentimiento de «desposesión democrática». Los franceses siguen vinculados al régimen democrático, pero critican su aplicación actual, percibida como elitista, desconectada y sorda a las expectativas populares. Ante este diagnóstico, los enfoques cooperativos y deliberativos aparecen como palancas esenciales para restaurar la confianza y responder a las aspiraciones de la sociedad.

Compartir el poder para restaurar la legitimidad

El núcleo del problema reside en la atrofia de los canales de participación. Para combatir a los extremos, es imprescindible pasar de una democracia puramente representativa a una «democracia abierta». Esto requiere:

  • La institucionalización de asambleas ciudadanas por sorteo para garantizar la diversidad y la calidad del debate.
  • Un verdadero reparto del poder: las autoridades deben aceptar la incertidumbre de la deliberación y transformar la participación ciudadana en decisiones concretas en lugar de limitarla a un rol consultivo.
  • La co-construcción de diagnósticos con los habitantes sobre el terreno para reintroducir el «saber de uso» en la decisión pública.

Reinvertir el terreno social y el «poder de vivir»

La dinámica de la extrema derecha se apoya en la inseguridad social y el sentimiento de pérdida de estatus. Los enfoques cooperativos permiten atacar estas raíces mediante:

  • La reinversión del ámbito social a través de acciones colectivas sobre temas concretos como la vivienda, el poder adquisitivo y los servicios públicos de proximidad.
  • El fomento del compromiso y el diálogo dentro de la sociedad civil para mantener los municipios como espacios de solidaridad y libertad, en contra de las lógicas de división.
  • El desarrollo de la educación popular para transformar la indignación en compromiso constructivo y reforzar el espíritu crítico.

Una batalla cultural mediante el relato colectivo Por último, contrarrestar a los extremos exige proponer una alternativa al relato nacionalista. Los enfoques cooperativos fomentan la creación de contra‑relatos que ponen en escena una historia colectiva de solidaridad y resistencia. Al valorar la matización, la ambigüedad y el desacuerdo fecundo, se desarma la resignación y se devuelve la «ganas de actuar» para habitar mejor el mundo.

En suma, la cooperación no es una opción moral, sino una estrategia política concreta. Al hibridar deliberación, experiencia y participación, las instituciones pueden responder al deseo de una implicación directa de los ciudadanos y así apagar las brasas de la exclusión.

Dominique BÉNARD