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Autocracia costosa: crisis económica, soluciones cooperativas

Autocracia costosa

El 30/04/2026

Il y a algo irónico en observar Francia en esta primavera de 2026. El país que ofreció al mundo el lema Libertad, Igualdad, Fraternidad nos muestra, en directo y en alta definición, lo que produce un poder piramidal cuando se atasca.

Cuando la autocracia nos cuesta miles de millones

Recordemos los hechos: desde las legislativas anticipadas de 2024, Francia ha encadenado tres primeros ministros en menos de dos años y mociones de censura repetidas. El episodio Lecornu quedará en los anales: nombrado un domingo por la noche, cayó el lunes por la mañana — catorce horas de existencia, un hecho único bajo la V República. Cómico, si las consecuencias no fueran tan graves.

Porque este baile de gobiernos tiene un precio muy concreto. Según el OFCE (Observatorio Francés de Coyunturas Económicas), la crisis política abierta en junio de 2024 costó 0,5 puntos de crecimiento a Francia hasta finales de 2025, es decir, 15 mil millones de euros — calculados comparando la trayectoria real de la economía con un escenario en el que se hubiera mantenido la estabilidad gubernamental.

Miles de millones evaporados

El economista Éric Heyer, autor de esta estimación, precisa él mismo que debe tomarse con “precaución”, dado lo difícil que es aislar el efecto político en un contexto mundial ya sombrío. Quince mil millones, quizá algo menos — pero miles de millones igualmente, evaporados porque un hombre eligió disolver la Asamblea por decreto en lugar de construir un consenso.

Ahí está el corazón del problema. La V República se basa en una arquitectura autocrática: un presidente que decide solo las grandes orientaciones, un ejecutivo que “desciende” las políticas hacia abajo, un Parlamento estructuralmente debilitado. Este modelo puede funcionar — cuando dispone de una mayoría cautiva. Pero en cuanto la sociedad se fragmenta, la pirámide vacila. Y cae.

Los sistemas cooperativos producen mejores decisiones

Compárese con los países que han hecho otra elección. Alemania, los países nórdicos, las grandes cooperativas como Mondragón: todos han construido estructuras donde el poder se distribuye en lugar de concentrarse. Donde las decisiones emergen de un diálogo real, no de una consulta de fachada.

¿Resultado? Una resiliencia incomparable frente a las crisis. Cuando el consenso se construye de antemano, no hay sorpresas, no hay mociones de censura, no hay miles de millones que se evaporan.

Significativo: el 74 % de los franceses se declaran hoy favorables a una mayor democracia directa. Esta cifra no es un capricho populista. Es la señal de un pueblo que comprende intuitivamente lo que la investigación organizacional confirma desde hace décadas: los sistemas cooperativos producen mejores decisiones, una adhesión más fuerte y una ejecución más fluida.

El jefe absoluto, la principal amenaza para la estabilidad

Las empresas liberadas, las SCOP, las gobernanzas compartidas no son utopías de hippies con sandalias. Son respuestas pragmáticas a un problema real: cómo tomar decisiones complejas en un mundo incierto sin que un solo hombre se convierta en el cuello de botella de todo un sistema.

La Francia de 2026 nos ofrece una demostración pedagógica rara, en tiempo real y a gran coste: el jefe absoluto no es una garantía de estabilidad. Es, a menudo, su principal amenaza.