¿Y si la IA revelara nuestras jerarquías relacionales?
Al observar la manera en que ciertos actores en posiciones de poder – dirigentes empresariales, responsables de grandes plataformas digitales, gestores de fondos de inversión (Vanguard, BlackRock…), accionistas influyentes, responsables políticos – se dirigen a quienes relegan a roles llamados “subalternos”, aparece un patrón que se repite.
El tono suele estar marcado por la distancia, la condescendencia, a veces la frialdad. Una comunicación vertical, destinada ante todo a verificar que “el otro” escucha, obedece, ejecuta.
¿Por qué tanta dificultad para comunicarse de ser humano a ser humano?
Fue en ese momento cuando pensé en la IA:
- un artefacto digital,
- una herramienta de cálculo,
- una máquina conversacional.
Lo que llama la atención es la manera en que algunas de estas personas en posición de poder le hablan como si fuera el sirviente ideal: disponible, incansable, dócil, sin ego, sin reivindicaciones.
Un mayordomo algorítmico que no pide reconocimiento, ni condiciones de trabajo, ni dignidad.
El sueño de cualquier sistema de dominación: un servidor siempre disponible, sin necesidades, sin expectativas relacionales.
Irónico, ¿verdad?
Mientras algunos seres humanos son tratados como recursos, cargas o variables de ajuste, la IA recibe una cortesía funcional :
- Se le pide su opinión, pero solo porque es útil;
- Se la escucha, pero solo porque responde rápido;
- Se coopera con ella, pero solo porque nunca cuestiona nada.
Mientras tanto, quienes la sociedad sitúa en posiciones “subalternas” siguen asignados a su papel.
Los animales continúan siendo considerados objetos vivos, y la naturaleza sigue siendo un recurso a explotar.
Y, paradójicamente, la IA asciende en la escala simbólica porque da la ilusión de pensar, aunque siga siendo tratada como un sirviente digital.
La relación humana es un espacio político.
Hoy, ¿necesitamos realmente un artefacto digital para mostrarnos que el respeto no debería depender del estatus, del rol o del poder percibido?
¿Es la IA un revelador de las relaciones humanas?
En el fondo, la IA quizá no sea más que un revelador: el de la incapacidad de una parte de quienes ocupan posiciones de poder para comunicarse de ser humano a ser humano.