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Hibris contra la razón: El futuro del multilateralismo

La hibris contra la razón

El 14/01/2026

Desde hace algunos años, el mundo parece atrapado en una espiral peligrosa, donde la hibris —esa desmesura orgullosa que empuja a los dirigentes a ignorar los límites de su poder— asfixia la razón.

Bajo el impulso de figuras como Vladímir Putin y Donald Trump, la cooperación internacional, indispensable para afrontar los desafíos globales, es sistemáticamente socavada.

Sin embargo, las crisis que nos amenazan —pandemias, calentamiento climático, migraciones masivas, auge de los fundamentalismos, desigualdades crecientes— no conocen fronteras. Ninguna nación, por poderosa que sea, puede resolverlas sola.

La era de la cooperación internacional en peligro

Hubo un tiempo en que el mundo creía en la fuerza del multilateralismo.

Los científicos del IPCC, las conferencias sobre el clima, los acuerdos internacionales como el Acuerdo de París de 2015 y las agencias de Naciones Unidas encarnaron esa fe en la razón colectiva.

Estas instituciones, imperfectas pero necesarias, permitieron imaginar soluciones duraderas.

Hoy, sin embargo, están debilitadas por quienes deberían defenderlas.

Putin, al invadir Ucrania, pisoteó el derecho internacional y la soberanía de un Estado; niega la propia realidad de ese país en su deseo de reconstruir una gran Rusia autocrática.

Al otro lado del Atlántico, Trump ha puesto a Estados Unidos en un camino igualmente inquietante: retirada del Acuerdo de París, abandono de 64 organizaciones internacionales, desmantelamiento de la USAID —la agencia que ayudaba al desarrollo de los países del Sur— y un aumento vertiginoso del presupuesto militar, de 1 000 a 1 500 mil millones de dólares.

Estas decisiones no son actos aislados; revelan una única lógica: la de la hibris, donde el pensamiento a corto plazo y el interés nacional estrecho prevalecen sobre el bien común.

Europa tampoco está a salvo

El virus de la hibris también se extiende por el Viejo Continente.

Los partidos de extrema derecha, alimentados por una retórica simplista e identitaria, ganan terreno en toda Europa.

En Francia, las próximas elecciones presidenciales podrían marcar el fin de décadas de democracia liberal si la vigilancia se debilita.

Estos movimientos, al rechazar la cooperación europea e internacional, negar las realidades científicas y avivar el miedo, amenazan con sumir al continente en el caos.

¿Cómo resistir?

Ante esta deriva, ¿cómo restaurar el poder de la razón?

  • Primero, recordando sin descanso que los desafíos mundiales solo podrán afrontarse con respuestas mundiales. Los ciudadanos deben exigir a sus dirigentes que refuercen las instituciones internacionales en lugar de debilitarlas.
     
  • Luego, apoyando a los medios independientes, a los científicos, a las organizaciones de la sociedad civil y a las autoridades locales que luchan cada día por hacer oír la voz de la razón.
     
  • Por último, votando masivamente contra los partidos que promueven el repliegue y la división.

Las próximas elecciones municipales serán decisivas en este sentido.

La hibris —esa ilusión de omnipotencia— siempre ha conducido a las civilizaciones a su ruina. Hoy amenaza a toda la humanidad. Pero la historia también nos ha enseñado que la razón, cuando se le da los medios, acaba siempre por triunfar.

Nos corresponde darle esa oportunidad, allí donde estemos: en nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra región, a través de nuestras relaciones y nuestros compromisos.

Dominique BÉNARD