En el marco de esta colaboración, el RIEH aporta su visión internacional y sus competencias en el ámbito de la economía social y solidaria, mientras que Approches Coopératives aporta su experiencia editorial y sus competencias en pedagogía y gestión de organizaciones.
Economía humana y resiliencia territorial
El número se abre con una entrevista a Dominique Lesaffre, presidente de la Asociación Desarrollo y Civilizaciones, que asegura la secretaría internacional del RIEH. Dominique Lesaffre presenta el concepto de economía humana y explica cómo se seleccionaron las 17 experiencias presentadas en el número. La entrevista pone de relieve, entre otros aspectos, dos características de la economía humana:
El esfuerzo por desarrollar una economía local va siempre acompañado de la voluntad de mejorar el vivir juntos.
Introducir una dimensión económica en los proyectos de acción social otorga a las comunidades un poder de acción mucho mayor.
Vuelta al mundo de las iniciativas
El número ofrece luego una auténtica vuelta al mundo de la economía humana, dando la palabra a diversos grupos sociales comprometidos en iniciativas económicas destinadas a garantizar la resiliencia de su territorio:
- En la República Democrática del Congo, en Kivu, en un entorno marcado por la guerra y la violencia desde hace décadas, varias microempresas y asociaciones creadas por grupos de jóvenes, tanto en zonas urbanas como rurales, permiten afrontar los desafíos y responder a las necesidades de la población.
- En Sri Lanka, la NAFSO (Comité Nacional de Solidaridad para la Pesca) lanza numerosas iniciativas para hacer frente a la crisis alimentaria.
- En el Líbano, la empresa social Fair Trade Lebanon permite a las personas de regiones rurales desfavorecidas vivir dignamente de su trabajo accediendo al mercado internacional.
- En Plessé, Francia, un municipio rural de 5.377 habitantes, la municipalidad ha lanzado una “Política Agrícola y Alimentaria Sostenible” para asegurar el mantenimiento de las explotaciones agrícolas, preservar el suelo agrícola, favorecer una agricultura viable, plural y sostenible, promover los circuitos cortos, proteger los recursos del municipio y comunicar positivamente sobre la agricultura local apoyándose en la inteligencia colectiva de la población.
- En México, Oralia Carrillo Pérez, del Centro Transdisciplinario de Humanismo Económico, explica cómo la lucha por la vida y los medios de subsistencia se inscribe siempre en los límites espaciales de un territorio.
- En Sanzana, Mali, una asociación de jóvenes impulsa el desarrollo local, organiza el territorio del pueblo y actúa por la paz y la cohesión social.
- En India, la AREDS (Association of Rural Education and Development Service) fomenta la creación de organizaciones comunitarias para movilizar a la población y desarrollar su poder de acción frente a los desafíos de la educación, la salud y el desarrollo sostenible.
- En Burkina Faso, los grupos Naam, un poderoso movimiento campesino que reúne a más de 650.000 miembros, crean instrumentos de crédito para movilizar el ahorro al servicio de proyectos de desarrollo local.
- En América Central, la red regional de instituciones de microfinanzas (Redcamif) creó SICSA, una sociedad con sede en Honduras destinada a reunir fondos para apoyar a los microemprendedores. SICSA gestiona una cartera de 10 millones de USD en favor de 134.000 microemprendedores.
- En Palestina, DAMAN, una sociedad palestina de garantía de crédito sin ánimo de lucro, nacida de la voluntad de las instituciones locales de microfinanzas, aporta su apoyo a las personas más vulnerables, demasiado pobres para acceder a los bancos comerciales.
- En Kahele, en el Kivu en guerra, las mujeres se han organizado en Asociaciones Villageoises de Ahorro y Crédito (AVEC) y en Grupos de Iniciativas Comunes para asistirse mutuamente ante situaciones de emergencia y comprometerse colectivamente en la Acción Territorial para el Medio Ambiente, la Agricultura y la Reconstrucción.
- En Loos‑en‑Gohelle, Francia, la municipalidad implica a los habitantes en la revisión del Plan de Ocupación del Suelo (POS) y en la adopción de una “carta del marco de vida”. Crea espacios de creatividad para evaluar colectivamente los proyectos y mejorar la gobernanza interna, lanza el dispositivo “fifty‑fifty” para favorecer la coconstrucción de iniciativas de interés general, con prioridades como la agricultura y la alimentación sostenible, las energías renovables, la protección de la biodiversidad, el entorno de vida y la atracción económica.
- En Marigot, Haití, la asociación TK (Tèt Kile Ti Peyizan Ayisyen) y el Instituto Karl Lévêque han lanzado, con el apoyo del RIEH, un proyecto llamado “Movilización territorial para la soberanía alimentaria en Haití”.
- En Puente de Fierro, un barrio de La Plata en Argentina, tras una inundación catastrófica que causó la muerte de 89 personas, un grupo de investigadores y mujeres líderes del barrio comenzó a aplicar una metodología de investigación‑acción y creó una asociación sin ánimo de lucro para lanzar iniciativas populares que permitieran a los habitantes recuperar el control de su entorno.
- En Madagascar, la empresa social Nutri’zaza se ha comprometido en la lucha contra la desnutrición ofreciendo productos alimentarios adaptados y redes de distribución que garantizan una disponibilidad máxima.
- En Tours, Francia, el Comité Local para el Empleo creó Co‑Hop, una “empresa con finalidad de empleo” destinada a contratar, mediante contratos indefinidos, a personas privadas de empleo desde hace más de un año. Esta iniciativa se inscribe en el programa “Territorio Cero Desempleo de Larga Duración”, que aplica una idea simple: en lugar de financiar la privación de empleo mediante subsidios de desempleo y ayudas sociales diversas, ¿por qué no financiar directamente la creación de empleos útiles para el territorio y accesibles a cualquier persona privada de empleo de forma duradera?
Dominique BÉNARD